Stage
9 octubre 2010 Dejar un comentario
Pliegues, líneas, texturas, relieves. Una arquitectura plegable, de papel. Creo que por ahí va mi proyecto.
Nada para diseñar como el juego manual (al menos en mi caso). Me es más facil armar un mecanismo que permita seguir la lógica del “¿por qué no…?” antes de imaginar espacios utópicos. Creo ahora, más que antes, en el resultado inesperado. Creo en la espontaneidad, que moldea objetos a través de operaciones tan simples y cotidianas como romper, pegar, estirar, cortar, doblar, perforar, entre otras.
Diseñar espacios se vuelve interesante cuando uno se permite CUESTIONAR un escenario y creer en la capacidad de la arquitectura para “hacer sociedad” antes de satisfacer cualquier necesidad. Por “hacer sociedad” me refiero a propiciar el encuentro azaroso de personas, no programando actividades colectivas, sino mejorando el entorno común: el espacio público.
No creo en las utopías y por lo tanto no busco una “manera correcta” de hacer las cosas. Me interesa experimentar para buscar “otras diversas maneras” aunque estas den resultados inesperados. No me interesa programar comportamientos (¿se puede hablar de diseño conductista?) y creo en la ficción como parte escencial de la vida. La realidad está sobrevaluada.