Barrio-Ciudad/Ciudad-Barrio

Barrio

Me remite a sentimientos, imágenes y situaciones. Ese momento tan difuso pero tan claro. Más allá de ser un lugar, un barrio es un escenario, pero por sobre todo es terreno de cultivo. Crecí en un barrio, lo conozco y lo aprecio. Con todo y lo feo, lo malo y lo bueno, es un factor vital de lo que soy. ¿Cómo es mi barrio? No me importa, es y punto. Ya sea por afecto o por necesidad uno busca lo mejor para el entorno que uno habita, casi instintivamente. Dejan de importar los planes a futuro que nunca parecen comenzar, las mejoras de infraestructura, los maquillajes y las máscaras. Para mí el barrio y su futuro es algo de situaciones cotidianas. El barrio existe de mi casa hacia afuera, sea como sea, y existe en tanto pueda encontrarme al vecino, ir a la casa de un amigo cuando me aburro en mi casa, comprarme algo en la “pulpe” de la esquina, sentarme a hablar en una acera o un corredor, etc.

Ciudad

¡Qué palabra tan contaminada! No puedo evitar pensar en prejuicios, ni en imágenes preconcebidas. La ciudad surge por necesidad de la gente, pero a la vez es origen de gran parte de los problemas cotidianos de la gente. Me molesta que se satanice la ciudad, de la misma forma en que me molesta que se sacralice lo rural, pero es comprensible que quien crece y vive en un entorno urbano como los que predominan en Costa Rica, vea despectivamente e incluso se sienta ajeno a su ciudad. San José es una ciudad centrífuga.

¿Qué falta? ¿Cómo tener ciudades ciudades exitosas si no tenemos un modelo propio de ciudad exitosa? ¿Qué podemos aprender de la experiencia rural y  de las experiencias urbanas ajenas? ¿Como convertir una ciudad que expulsa en una que invita? ¿Ciudad-barrio?

Proyecto

Debo “hacer barrio” en un barrio ajeno, que por más que estudio y entiendo su aporte a la ciudad, no voy a poder comprender nunca internamente. Podría aproximarme, entender la dinámica que predomina, conocer casos, situaciones excepcionales y obviomente encontrar oportunidades. Pero no puedo crear una situación cotidiana, no puedo crear barrio como lo hago en el mío. En Barrio Cuba – Cristo Rey soy un visitante, ni siquiera invitado, que quiere proponer espacios de encuentro.

El sitio a intervenir es estéril, el sector inmediato es un resumen del sector. Tengo industria a un lado, hacinamiento al otro, una cuenca abandonada y deteriorada atrás, y al frente la promesa inconclusa del estado benefactor. Una ausencia total de espacios de encuentro cuando lo que más hay es gente dispuesta a vivir en comunidad y encontrarse en la calle.

Sin duda lo más rescatable es el factor humano. Barrios con identidad y gente arraigada es lo mejor que le puede pasar a una ciudad. La intervención debe ser física pero sus consecuencias deben ser sociales. Las condiciones económicas son contradictorias si se ve el potencial de desarrollo y las sociales son reflejo de una sociedad neurótica. Lo que falta son oportunidades.

Quiero que mi propuesta supla lo más básico, sin caer en lo simplista. Quiero que lo que debe ser, por requisitos del programa, un espacio de atención a la salud, sea también un espacio para aprender y jugar, pero sobre todo un espacio para crecer. Quiero que sea un lugar para situaciones cotidianas, para que quien hace el barrio desde dentro tenga la oportunidad de verse en los demás y de ver a lo otros en sí mismo. A Barrio Cuba – Cristo Rey lo que le falta es conocerse y darse a sí mismos lo que nadie más les puede dar.

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Acerca de diegochv
Estudiante de Arquitectura (UCR - SJ, Costa Rica), aficionado a la música y a veces músico aficionado.

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